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VISION NIHILISTA
La calle exhibe su lumbre
homicida.
En la explanada por donde
deambula el fango
se yergue un roedor hambriento.
No existe mueca, ni prólogo de mueca
para alcanzar la pira
de las palabras abortadas.
No hay respuesta a tanto
Inquisitorio fuego.
Ni siquiera el poema
que salve, que aquiete
que rasgue una cuerda
del sueño.
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